Un consentimiento sirve por lo que explica, no por la firma.
Un documento firmado que no dice qué riesgos tiene el procedimiento ni qué alternativas había no acredita gran cosa. Estos son los seis elementos que sí lo hacen útil, y los procedimientos que conviene tener cubiertos.
Qué debe contener
Qué procedimiento se va a hacer
Para qué se hace
Riesgos y complicaciones
Alternativas
Firmas
Los diez que conviene tener listos
Son los procedimientos con riesgos suficientemente distintos como para que un texto genérico no informe de lo que importa.
- Extracción dental
- Implantes
- Biopsia
- Blanqueamiento
- Odontopediatría
- Periodoncia
- Tratamiento de conductos
- Prótesis fija
- Prótesis removible
- Prótesis completa
Y el que casi nunca se documenta: la constancia de interrupción o rechazo de tratamiento, para cuando el paciente decide no continuar. Es el espejo de los diez anteriores y protege exactamente en el caso contrario.
Un consentimiento firmado en la sala de espera no documenta una decisión: documenta un trámite.
La secuencia importa. Lo que sostiene el valor del documento es que la explicación haya ocurrido antes de la firma, y que se pueda demostrar cuándo.
Firmar después de explicar
Un consentimiento que se entrega junto con el resto del papeleo de bienvenida, para firmarlo mientras se espera turno, se firma sin que nadie haya explicado nada. La firma está, pero lo que la norma pide documentar —la información que recibió el paciente— no.
Lo que sostiene el valor del documento es que la explicación haya ocurrido y que se pueda demostrar cuándo. Por eso conviene que el consentimiento se firme en el momento en que se propone el procedimiento, con su fecha, y que quede en el expediente junto con la nota donde se registró esa conversación.
Preguntas sobre el consentimiento
¿Cuándo se firma el consentimiento?
Antes del procedimiento y después de la explicación. Un consentimiento firmado al terminar no acredita que el paciente decidió con información: acredita que firmó.
¿Basta con un consentimiento general para todo?
No es lo recomendable. Los riesgos de una extracción no son los de un blanqueamiento, y un documento genérico no informa de lo que importa en cada caso. Por eso conviene tener uno por tipo de procedimiento.
¿Qué pasa si el paciente no acepta el tratamiento?
Conviene documentarlo con una constancia de rechazo o de interrupción, donde quede que se le explicó lo que se le proponía, las consecuencias de no hacerlo y que decidió no continuar. Es el documento que más se olvida y el que protege en el caso contrario.
¿Vale una firma en pantalla?
Una firma autógrafa digitalizada, acompañada del registro de cuándo y desde dónde se firmó y de un documento que ya no puede alterarse, es el mecanismo que usan hoy los expedientes electrónicos. Lo que sostiene el valor del documento es la integridad del conjunto, no el soporte.
¿Dónde se guarda?
Forma parte del expediente clínico del paciente, con el mismo periodo de conservación que el resto: al menos cinco años desde el último acto médico.
Que el paciente firme antes de sentarse.
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