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Inteligencia artificial aplicada

Dicta el hallazgo. Tú decides si se queda.

Dictas la exploración y el borrador se precarga solo. Subes una radiografía y la revisión propone hallazgos. En los dos casos el profesional revisa, corrige y firma: nada entra al expediente sin que alguien lo apruebe.

El problema

La exploración se dicta en voz alta. Y luego se teclea.

En la consulta ya se dice todo en voz alta: la pieza, la cara, el hallazgo. Después alguien lo teclea, casi siempre al final del día y de memoria. Ahí se pierde detalle y se gana una hora de trabajo administrativo.

Dónde ponemos el límite

La inteligencia artificial propone. El profesional acepta, corrige o descarta.

Nada entra al expediente sin que alguien lo revise, y queda registrado qué se propuso y qué se aceptó. Un sistema que escribe directo en un expediente clínico no tiene un problema técnico: tiene un problema de responsabilidad.

Qué hace Dentidia

Dictado e imagen con IA, por partes

01

Dictado del odontograma

Hablas y el borrador se llena. Si te corriges a media frase, se entiende: se procesa lo que dijiste completo, no palabra por palabra.
02

Revisión antes de escribir

La propuesta llega como una lista de hallazgos que aceptas o descartas uno por uno. El expediente sólo recibe lo aprobado.
03

Interpretación radiográfica

Sobre las imágenes de la galería, propone hallazgos para que el profesional los confirme y arme con ellos un documento firmable.
04

Galería con visor

Radiografías, fotos intraorales y estudios externos en carpetas propias, con zoom, brillo, contraste y comparador lado a lado.
05

Presupuesto de uso por clínica

Cada plan trae su cuota mensual de IA, y la pantalla de consumo la traduce a algo legible: cuántos dictados y cuántas interpretaciones llevas.
06

Queda registrado que fue IA

Cada uso queda en la bitácora con lo que se propuso y lo que se aceptó. La responsabilidad del contenido clínico sigue siendo de quien firma.
Por dentro

La regla que no se rompe

La IA no firma nada. No escribe directo en el expediente, no cierra documentos y no emite diagnósticos. Prepara un borrador y se lo pone enfrente a un profesional, que acepta, corrige o descarta.

Es la única forma de usar un modelo en un contexto clínico sin trasladarle una responsabilidad que no puede tener. Cuando un producto dental anuncia «diagnóstico con IA», conviene preguntar exactamente quién firma ese diagnóstico.

Antes de decidir

Preguntas sobre dictado e imagen con ia

¿La IA diagnostica por mí?

No. Propone y tú decides. Nada llega al expediente sin que un profesional lo revise y lo firme, y en la bitácora queda registrado qué se propuso y qué se aceptó.

¿Qué pasa con el audio que dicto?

Se usa para generar el borrador y no se conserva de forma indefinida. Lo que queda en el expediente es el texto que tú aprobaste.

¿Hay límite de uso?

Cada plan incluye una cuota mensual de uso de IA, compartida entre el dictado y la interpretación de imágenes. En la pantalla de consumo se ve cuánto llevas del mes, expresado en dictados e interpretaciones y no en jerga técnica.

¿Funciona con vocabulario dental?

Sí, está preparado para la nomenclatura que se usa en la consulta: números de pieza, caras, hallazgos y claves. Aun así, la revisión previa a firmar no es opcional.

El siguiente paso

Pruébalo con un paciente real.

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